Brillo de gelatina casero para repostería. Receta FIABLE
Frabisa
Si quieres que tus tartas de fruta, bollería o postres tengan un acabado brillante y muy apetecible, este brillo de gelatina casero es una solución fácil, rápida y económica que da un resultado magnífico.
1,5gde láminas de gelatina (o grenetina)(cada hoja de gelatina pesa 2 g)
Elaboración paso a paso
Poner a hidratar la gelatina en un recipiente con agua suficiente para que cubra la gelatina. (mínimo 5 minutos)
Poner en un cazo al fuego el agua, el azúcar y el zumo de limón, dejar hervir unos minutos hasta que tome punto de hebra y retirar del fuego. Dejar enfriar ligeramente antes de añadir la gelatina escurrida y mezclar bien hasta que se integre totalmente. No se puede poner la gelatina cuando el almíbar esté hirviendo porque el calor excesivo mata la gelatina.
Una vez integrada la gelatina, dejar enfriar. Cuando enfría la mezcla adquiere una textura viscosa y ya se puede utilizar.
Este brillo se puede utilizar en repostería para realzar frutas, bollería, crema pastelera, etc.
¿Cómo se conserva?
El brillo resultante contiene bastante azúcar que es un conservante natural muy bueno, no obstante, yo lo guardo en la nevera. Mi consejo es que no lo tengáis más de 2 o 3 semanas.
¿Qué pasa cuando se refrigera el brillo de gelatina?
Pues que espesa más por efecto del frío, así que si necesita utilizarlo enseguida, puede ponerlo en el microondas 10 segundos y a continuación revuelva vigorosamente con una cucharita para que recobre la textura viscosa de recién hecho. Si fuese necesario, podría añadir 5 segundos más.
¿Como se utiliza el brillo de gelatina?
Si son fresas enteras se pueden sumergir en el brillo, si es fruta troceada nos ayudaremos de un pincelito de cocina que iremos mojando en el brillo y a continuación pintaremos las frutas, crema pastelera en bollería, bollos dulces, etc.
Frabiconsejos
No añadas la gelatina al almíbar hirviendo. Espera un par de minutos para que pierda algo de temperatura; si está demasiado caliente, la gelatina pierde parte de su poder gelificante.
Pinta el brillo cuando esté frío, pero aún fluido. Si está demasiado caliente quedará muy líquido y, si enfría en exceso, espesará demasiado.
Utiliza un pincel de silicona o de repostería de cerdas suaves para repartir el brillo de forma uniforme sin dañar las frutas más delicadas.
Aplica una capa fina. No hace falta poner mucho producto; con una película ligera conseguirás un acabado brillante y natural.
Si el brillo ha estado en la nevera y está muy espeso, caliéntalo en el microondas durante 10 segundos, remueve bien y, si aún lo necesita, añade tandas de 5 segundos hasta recuperar la textura adecuada.
Conserva el sobrante en un tarro bien cerrado en la nevera. Gracias a su contenido en azúcar aguanta perfectamente varios días y podrás reutilizarlo cuando lo necesites.
Este brillo también es perfecto para dar mejor aspecto a croissants, napolitanas, ensaimadas, brioche o cualquier pieza de bollería dulce que haya perdido brillo después del horneado.
Si vas a utilizarlo sobre una tarta de fruta, aplícalo justo antes de servir o unas horas antes de consumirla. Así la fruta conservará un aspecto fresco y apetecible durante más tiempo.