Cuando empezamos a incluir nuevos alimentos en nuestra dieta, es normal que no sepamos muy bien cómo gestionarlos. A veces, por no consumirlos a tiempo, terminan en la basura. El apio, por ejemplo, suele mantenerse fresco unos 15 días, pero con algunos trucos sencillos puedes prolongar su vida útil hasta tres semanas… ¡o incluso más!
Compra apios con tallos firmes y erguidos, hojas frescas de color verde intenso
Separa las hojas antes de guardarlo, corta la base y separa las hojas del tallo. No las tires: puedes usarlas para preparar infusiones o caldos. Así evitarás que se deterioren más rápido. Lava bien tanto las hojas como el tallo y séca con papel absorbente
MODOS DE CONSERVACIÓN
En recipiente hermético en la nevera
Dispón papel absorbente en la base de un recipiente hermético, coloca el apio (si fuera necesario lo puedes cortar) cubre la preparación con más papel absorbente, cierra con tapa hermética y refrigera. De este modo se conserva unas 3 semanas aproximadamente
En papel de aluminio
Lava los tallos envuélvelos en papel absorbente, después en papel de aluminio y refrigera. Cada 3 o 4 días puedes cambiar el papel absorbente. Dura unos 20 días.
En agua a modo florero
Coloca los tallos cortados en un recipiente con agua, tápalo y guárdalo en la nevera. Cambia el agua cada dos días para evitar que se ponga turbia y el apio se reseque.
Congela
Si ves que no lo vas a consumir pronto, congélalo. Lávalo bien, separa los tallos, córtalo en trozos, guárdalo en una bolsa apta para congelación y así podrás usar solo la cantidad que necesites. Se conserva durante meses sin perder sus propiedades.
Frabiconsejos
Cuando lo incorpores en salsas y guisos, pícalo menudito como la cebolla y ni lo notarás