Envasar bien CONSERVAS CASERAS de forma FÁCIL Y SEGURA.
Frabisa
Preparar conservas caseras es una magnífica forma de aprovechar los productos de temporada y disfrutar de ellos durante muchos meses. Tan importante como elaborar una buena conserva es envasarla correctamente. En esta guía te explico, paso a paso, cómo preparar los frascos, hacer el vacío y conservar tus elaboraciones de forma fácil y segura.
Frascos de cristal del tamaño adecuado a las cantidades que solemos consumir en casa
Tapas nuevas.
Elaboración paso a paso
PROCESO DE ENVASADO
Selecciona los alimentos.Escoge alimentos de buena calidad. Las frutas y verduras deben estar sanas, muy limpias, sin golpes, sin restos de tierra ni parásitos. Tampoco conviene que estén demasiado verdes (perderían sabor tras la conservación) ni excesivamente maduras (podrían deshacerse durante el proceso).
Lava los frascos
Lava bien los tarros de cristal con agua caliente y detergente y acláralos perfectamente. Puedes reutilizar frascos de otras conservas siempre que estén en buen estado, sin golpes ni grietas. En cambio, conviene utilizar tapas nuevas, ya que con el uso pueden perder capacidad de cierre o presentar pequeñas zonas de óxido.
Esteriliza los recipientes.
Coloca los frascos sobre una bandeja de horno, separados entre sí, con el horno frío. Programa 150 ºC y, una vez alcanzada esa temperatura, mantenlos 20 minutos. Déjalos dentro del horno hasta el momento de utilizarlos.Las tapas no deben esterilizarse en el horno. Hiérvelas durante unos 10 minutos y déjalas escurrir sin tocar la parte interior.
NOTA: El contenido de la conserva puede estar frío, templado o caliente, pero nunca debe introducirse un alimento frío en un tarro recién salido del horno, ya que el choque térmico podría romper el cristal.
¿Cómo cerrar los botes herméticamente?
Limpia el borde de los frascos.Antes de cerrarlos, limpia muy bien el borde con un papel de cocina limpio o un paño humedecido. Cualquier resto de alimento impedirá que el cierre sea completamente hermético.
Rellena los frascos
Llénalos dejando aproximadamente 2 cm libres hasta el borde. Ese espacio permitirá que el contenido se expanda durante el tratamiento térmico y facilitará la formación del vacío.
Cierra los frascos
Enrosca las tapas con firmeza, pero sin apretar exageradamente.
Prepara el baño María
Coloca un paño de cocina en el fondo de una olla y sitúa encima los frascos sin que choquen entre sí. Cúbrelos completamente con agua, procurando que quede entre 2 y 3 cm de agua por encima de las tapas.
Cuece los tarros
Cuando el agua rompa a hervir, comienza a contar el tiempo indicado en la receta. Veinte minutos es el tiempo mínimo para muchas conservas ácidas, como mermeladas o frutas, aunque algunas elaboraciones necesitan más tiempo según el alimento y el tamaño del frasco.Durante este proceso se eliminan gran parte de los microorganismos que podrían estropear la conserva y, además, se crea el vacío que permitirá conservarla durante meses.
Deja enfriar
Retira los tarros con unas pinzas o un levantatarros y déjalos enfriar completamente sobre un paño de cocina, sin corrientes de aire.Yo suelo dejarlos enfriar boca abajo porque es la forma en que siempre he hecho mis conservas. No obstante, actualmente muchos especialistas recomiendan dejarlos enfriar en su posición normal, ya que el vacío se produce igualmente durante el enfriamiento.
Comprueba el cierre
Una vez fríos, verifica que todas las tapas han quedado perfectamente selladas. La parte central debe estar ligeramente hundida y no debe hacer "clic" al presionarla con el dedo.Si algún tarro no ha hecho el vacío o pierde líquido, cambia la tapa por una nueva y repite todo el proceso. Si no vas a repetirlo, guárdalo en la nevera y consúmelo en pocos días.
Etiqueta y almacena
Etiqueta cada frasco con el nombre de la conserva y la fecha de envasado. Guárdalos en un lugar fresco, seco, protegido de la luz y, preferiblemente, dentro de una despensa o armario.
Frabiconsejos
IMPORTANTE:
Aprovecha los frascos de conservas que van quedando vacíos a lo largo del año. Es una forma sencilla de ahorrar y, además, contribuimos a reducir residuos.
Sustituye las tapas antiguas por unas nuevas. Son económicas y merece la pena no arriesgar una conserva por ahorrar unos céntimos.
Muy importante: este sistema de conservación es adecuado para recetas con suficiente acidez, como mermeladas, frutas en almíbar, encurtidos o tomate correctamente acidificado. Las conservas de verduras poco ácidas, legumbres, carnes, pescados o caldos necesitan procesarse en olla a presión, ya que solo así se alcanzan temperaturas superiores a los 100 ºC que garantizan una conservación segura.