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Bizcochón o roscón gallego tradicional. Alto y esponjoso, sin levadura

Frabisa
El bizcochón gallego, también conocido en algunos lugares de Galicia como roscón gallego o simplemente roscón, es un dulce tradicional de miga ligera y muy esponjosa. Se prepara sin levadura de repostería, ya que todo su volumen se consigue gracias al batido de los huevos. Una receta sencilla y familiar, perfecta para desayunos y meriendas.
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Plato desayunos, meriendas caseras, postres gallegos
Cocina COCINA GALLEGA, Gallega, Repostería Gallega
Raciones 12

UTENSILIOS

  • 1 molde con chimenea de 30 cm de ancho por 13 cm de alto ver modelo AQUÍ

Ingredientes
  

  • 12 huevos L yo utilizo siempre DEMILLO
  • 320 g de azúcar
  • 210 g de harina de trigo tamizada (de repostería, harina floja, harina 0000)
  • Pizca de sal
  • Azúcar glas para la terminación

Elaboración paso a paso
 

  • Engrasamos bien todo el molde, incluida la chimenea central. Forramos la base y la chimenea con papel de hornear, espolvoreamos ligeramente los laterales con harina y retiramos el exceso.
  • Precalentamos el horno a 170 °C, con calor solo abajo.
  • Separamos las claras de las yemas y las colocamos en dos boles amplios. El bol destinado a las claras debe estar limpio, seco y sin restos de grasa.
  • Añadimos una pizca de sal a las claras y las montamos a punto de nieve. Reservamos.
  • Incorporamos el azúcar al bol de las yemas y batimos durante varios minutos, hasta conseguir una mezcla blanquecina y aireada que haya duplicado su volumen inicial.
  • Añadimos la harina tamizada en tres o cuatro tandas. Mezclamos con suavidad y no incorporamos la siguiente tanda hasta que la anterior se haya integrado.
  • Agregamos las claras montadas en dos o tres tandas, utilizando una espátula y haciendo movimientos suaves y envolventes para evitar que la mezcla pierda el aire.
  • Vertemos la masa en el molde y alisamos delicadamente la superficie.
  • Colocamos el molde sobre la rejilla central del horno y horneamos a 170 °C, con calor solo abajo, durante 40 minutos.
  • Transcurrido ese tiempo, seleccionamos calor arriba y abajo, manteniendo la temperatura a 170 °C, y continuamos el horneado durante unos 8 minutos.
  • Apagamos el horno, entreabrimos ligeramente la puerta colocando una cuchara de madera y dejamos reposar el bizcochón dentro durante 10 minutos.
  • Desmoldamos con cuidado mientras todavía está caliente, lo colocamos sobre una rejilla y volvemos a introducirlo en el horno apagado, manteniendo la puerta entreabierta. Dejamos que se enfríe lentamente para reducir el contraste de temperatura y evitar que las paredes se arruguen.
  • Cuando esté completamente frío, espolvoreamos con azúcar glas y servimos.

Frabiconsejos

  1. Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente. Si hemos olvidado sacar los huevos de la nevera, podemos sumergirlos durante unos minutos en agua tibia, nunca caliente, para atemperarlos.
  2. Este bizcochón o roscón gallego no lleva levadura de repostería. Su volumen depende del buen batido de las yemas con el azúcar, del punto de las claras y de que estas se incorporen sin perder el aire.
  3. Los huevos tienen un protagonismo especial en esta receta, por eso conviene utilizar huevos frescos y de buena calidad. Yo utilizo huevos DEMILLO, cuyas yemas aportan a la miga un color precioso.
  4. Después de incorporar las claras montadas, no debemos batir enérgicamente la masa. Hay que mezclarla con una espátula y con movimientos envolventes para conservar todo el aire conseguido durante el batido.
  5. Tamizar la harina facilita que se integre sin formar grumos. Debemos incorporarla poco a poco y mezclar solo lo necesario.
  6. No debemos abrir la puerta del horno durante los primeros 40 minutos de cocción, ya que una pérdida repentina de temperatura podría hacer que el bizcochón bajase.
  7. Cada horno funciona de manera diferente. Si al finalizar el tiempo indicado comprobamos con una brocheta que la miga todavía está húmeda, prolongaremos el horneado durante unos minutos.
  8. El enfriado lento ayuda a que el bizcochón conserve mejor su altura y evita el contraste brusco entre el calor del horno y la temperatura de la cocina, una de las causas de que sus paredes puedan arrugarse.
  9. El bizcochón se conserva en buenas condiciones durante tres o cuatro días, siempre bien protegido para evitar que se reseque. También podemos cortarlo en porciones, envolverlas y congelarlas en bolsas adecuadas. Para consumirlas, será suficiente dejarlas descongelar a temperatura ambiente.