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Pimientos morrones asados al horno: receta fácil y cómo conservarlos

Frabisa
Los pimientos morrones asados al horno son muy fáciles de preparar y quedan tiernos, jugosos y con un delicioso toque tostado. Puedes conservarlos unos días en la nevera o congelarlos en porciones para tenerlos siempre disponibles.
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Plato Acompañamiento, entrantes
Cocina cocina de temporada

Ingredientes
  

  • 2 kg de pimientos morrones rojos
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • La sal es opcional y puede añadirse en el momento de servir.

Elaboración paso a paso
 

  • Precalienta el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo.
  • Lava bien los pimientos y sécalos cuidadosamente.
  • Colócalos enteros en una fuente apta para horno. Añade un poco de aceite de oliva virgen extra y distribúyelo por toda la superficie con las manos o con ayuda de un pincel.
  • Hornea durante 20 minutos a 200 °C. Después, baja la temperatura a 180 °C y continúa el horneado durante unos 35 minutos más. El tiempo puede variar según el tamaño de los pimientos y las características de cada horno.
  • Estarán listos cuando hayan perdido firmeza, la piel presente algunas zonas tostadas y se separe fácilmente de la carne.
  • Retira la fuente del horno y deja templar los pimientos hasta que puedas manipularlos sin quemarte. Si quieres facilitar el pelado, cúbrelos durante unos minutos con papel de aluminio, una tapa o un paño limpio.
  • Retira la piel, el pedúnculo y todas las semillas. Procura no enjuagarlos, ya que perderían parte de su sabor.
  • Cuela el líquido que hayan soltado durante el horneado y resérvalo.
  • Corta los pimientos en tiras y colócalos en un recipiente limpio. Añade el líquido reservado y, si lo deseas, un pequeño chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  • Puedes añadir sal en este momento o esperar hasta el momento de servirlos.

CONSERVACCIÓN SEGURA

  • Cuando los pimientos se hayan enfriado, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera, acompañados de su propio jugo. Utiliza siempre utensilios limpios para retirar la cantidad que necesites.
    Si quieres conservarlos durante más tiempo, repártelos en porciones y congélalos con parte de su líquido. Deja un pequeño espacio libre en el recipiente porque el contenido aumentará de volumen al congelarse. Descongélalos lentamente en la nevera y consúmelos una vez descongelados; no conviene volver a congelarlos.
    Importante: no guardes estos pimientos en tarros a temperatura ambiente mediante un simple cierre al vacío o baño María. Al tratarse de una verdura poco ácida, una conserva estable en la despensa requiere una receta oficialmente validada y un equipo específico de envasado a presión. Una olla rápida doméstica no debe recomendarse de manera general como sustituto.

Frabiconsejos

  • Escoge pimientos firmes, pesados y de piel lisa y brillante. Los que están ligeramente maduros suelen tener una carne más gruesa y apropiada para asar.
  • Si todos tienen un tamaño parecido, se cocinarán de manera más uniforme. Retira antes los más pequeños si ves que ya están tiernos.
  • Es normal que la piel se oscurezca o se tueste en algunas zonas. Esa parte se retirará durante el pelado y aportará un agradable sabor asado.
  • No es imprescindible darles la vuelta, aunque puedes hacerlo a mitad del horneado si tu horno dora de manera poco uniforme.
  • No tires el jugo que queda en la fuente. Cuélalo para eliminar posibles semillas y añádelo a los pimientos porque concentra buena parte de su sabor.
  • No los pases por agua después de pelarlos. Retira la piel y las semillas con las manos para evitar que pierdan sabor.
  • Para congelarlos, prepara porciones ajustadas al uso que vayas a darles. Así solo tendrás que descongelar la cantidad necesaria.
  • Puedes servirlos con ajo picado, sal, aceite de oliva virgen extra y unas gotas de vinagre. También quedan estupendos con ventresca, anchoas, huevos cocidos o sobre unas patatas cocidas.