Ponemos una olla amplia con abundante agua al fuego y, cuando rompa a hervir, sujetamos el pulpo por la cabeza y lo introducimos y retiramos del agua 3 veces. Es lo que tradicionalmente conocemos como «asustar el pulpo». Después de la tercera vez lo dejamos ya dentro de la olla para que se cocine.
Como orientación, un pulpo de aproximadamente 2 kg puede necesitar entre 30 y 35 minutos de cocción, contados desde que el agua recupera el hervor. No obstante, el tiempo es orientativo y puede variar dependiendo del tamaño y, sobre todo, del grosor de los tentáculos.
Por eso, más que fiarnos únicamente del reloj, comprobaremos el punto pinchando con una brocheta o la punta de un cuchillo la parte más gruesa de uno de los tentáculos. Debe entrar con facilidad, aunque ofreciendo una ligera resistencia. Si todavía está duro, continuamos la cocción unos minutos más y volvemos a comprobar.
Cuando esté en su punto, apagamos el fuego y dejamos reposar el pulpo dentro del agua durante unos 10 minutos. Después lo retiramos, dejamos que escurra y ya estará listo para cortar y aliñar.