Prepara las patatas. Pela las patatas, córtalas en rodajas de unos 2 cm de grosor y cuécelas en agua con sal durante aproximadamente 18 minutos o hasta que estén tiernas. Escúrrelas y reserva.
Prepara las xoubas. Comprueba que estén limpias, sin cabeza ni tripas. Lávalas, escúrrelas bien, añade una pizca de sal y resérvalas en la nevera mientras preparas la salsa.
Pocha la cebolla. Calienta un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una olla baja. Añade la cebolla, incorpora una pizca de sal y cocínala a fuego medio hasta que comience a estar tierna.
Añade el ajo. Haz un hueco en el centro de la olla, incorpora el ajo picado y deja que se dore ligeramente, con cuidado de que no se queme.
Incorpora los pimientos. Añade los pimientos rojo y verde cortados en tiras, pon otra pizca de sal y rehoga durante un par de minutos.
Prepara la salsa. Haz de nuevo un hueco en el centro de la olla, añade el pimentón dulce y remueve durante unos segundos. Vierte inmediatamente el vino blanco y deja que se cocine durante un par de minutos para que se evapore el alcohol.
Cocina el sofrito. Incorpora los tomates rallados, la pulpa de pimiento choricero, la guindilla, si decides utilizarla, y la hoja de laurel. Mezcla, rectifica de sal, tapa la olla y cocina a fuego medio-bajo durante 12 o 15 minutos. Si la salsa queda demasiado espesa, añade poco a poco el agua necesaria.
Añade las xoubas. Distribúyelas sobre toda la superficie de la salsa, procurando que queden colocadas en una sola capa. No las remuevas con una cuchara para evitar que se rompan; mueve suavemente la olla con movimientos de vaivén para que se impregnen de la salsa.
Termina la cocción. Tapa la olla y, cuando la salsa recupere el hervor, baja el fuego y cocina durante 5 minutos.
Deja reposar. Apaga el fuego y deja reposar las xoubas, con la olla tapada, durante otros 5 minutos. El calor residual terminará de cocinarlas sin resecarlas.
Sirve. Coloca una base de patatas cocidas en cada plato, distribuye por encima las xoubas y añade abundante salsa. Termina con un hilo de aceite de oliva virgen extra y, si te apetece, unas hojas de perejil fresco.