Vierte en un bol añadimos las harinas, la pizca de sal, haz un hueco en el centro a modo de volcán y vierte los líquidos (agua caliente y aceite) .
Mezcla todo con una cuchara de madera hasta que más o menos se integre aunque quede con grumos. Retira la cuchara de madera y comienza a amasar con la mano, verás que es una masa que liga enseguida.
Pasados un par de minutos que ya tengas la masa ligada, vuélcala en una mesa de trabajo ligeramente enharinada y termina de ligar amasando suavemente unos 3 o 4 minutos.
Guarda la masa en un bol, cúbrela con una cofia plástica o film y déjala reposar una media hora.
Pasada la media hora recupera la masa , parte la masa en dos, guarda una mitad en el mismo bol cubierta para evitar que se reseque.
Toma la masa y estírala con el rodillo muy finalmente, puedes hacer un rectángulo sin que las medidas deban ser rigurosas, pero que tenga un largo de entre 20 y 25 cm y un ancho de unos 2 cm.
Con cada tira vamos enrollando el molde de caña o de metal, podemos preparar todas las cañas hasta acabar la masa.