Salsa de tomate casera al horno | Conserva para todo el año ⭐
Frabisa
Preparar salsa de tomate casera al horno en plena temporada es una de esas costumbres que merece la pena mantener. Con unos buenos tomates maduros conseguirás una conserva deliciosa y muy versátil, perfecta para tener siempre a mano y disfrutar del auténtico sabor del tomate durante todo el año.
Cocina cocina de madre, cocina de temporada, Conservas caseras, conservas de la abuela
UTENSILIOS
25 tarros de cristal de 300 ml de capacidad
bandejas de horno
batidora de jarra o pasapuré
Ingredientes
10kgde tomates maduros
5cebollas grandes
2pimiento rojo
2pimiento verde
3guindillasopcional
Ramillete de hierbas frescastomillo, orégano, romero, albahaca
2cabeza de ajos
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Elaboración paso a paso
Lava bien los tomates. No es necesario pelarlos porque después los trituraremos y, si fuera necesario, podremos pasar la salsa por un pasapuré o un colador chino.
Corta los tomates en cuartos. Pela las cebollas y córtalas en trozos grandes. Lava los pimientos, retira las semillas y córtalos también en trozos grandes.
Precalienta el horno a 220 ºC con función ventilador.
En una fuente o bandeja de horno honda coloca primero la cebolla y los pimientos. Añade las cabezas de ajo cortando únicamente la parte superior, incorpora el ramillete de hierbas aromáticas y, si las utilizas, las guindillas ensartadas en un palillo para retirarlas fácilmente después.
Reparte los tomates por encima, sazona con sal y riega con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Hornea a 220º C en función ventilador durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos. Si preparas una gran cantidad, hornea cada bandeja por separado.
Una vez asadas las verduras, aprieta las cabezas de ajo para extraer la pulpa, que tendrá textura de crema. Retira las hierbas aromáticas y las guindillas.
Tritura toda la preparación con una batidora potente o un robot de cocina. Si prefieres una salsa más fina, pásala por un pasapuré o un colador chino.
Prueba la salsa, rectifica el punto de sal y, si lo deseas, añade un pequeño chorrito de vinagre.
Envasa la salsa en frascos perfectamente limpios y esterilizados siguiendo el método de conservación que te explico en la receta de envasado.
Envasa la salsa de tomate en frascos limpios siguiendo los consejos que te expliqué AQUÍ.
Frabiconsejos
Elige buenos tomates. Son el ingrediente principal, así que cuanto mejores sean, mejor será el resultado. Deben estar maduros, carnosos y con mucho sabor.
No tengas miedo a las guindillas. Aportan un ligero toque aromático, pero la salsa no resulta picante.
No elimines la cebolla. Además de aportar sabor, ayuda a conseguir una salsa con más cuerpo y una textura estupenda.
¿La salsa ha quedado demasiado líquida? Algunas variedades de tomate sueltan más agua. Antes de triturar, retira parte del líquido con un cucharón si prefieres una salsa más espesa. Guárdalo en el congelador: es un excelente fondo para arroces, sopas y guisos.
Un toque de vinagre. Añadir un chorrito al final realza el sabor y favorece la conservación de la salsa.
Cada horno es diferente. Vigila la cocción durante el último tramo. Si los tomates son muy acuosos, quizá necesiten unos minutos más de horno para evaporar el exceso de líquido.
Conservación. Si el envasado se ha realizado correctamente, esta salsa se conserva durante muchos meses en perfectas condiciones. Una vez abierto el tarro, guárdalo en la nevera y consúmelo en pocos días.
No tapes la bandeja durante el horneado. Es importante que el vapor pueda salir para que la salsa concentre todo el sabor y adquiera una textura más densa.