( Es importante tostar la harina, la almendra molida, y las avellanas molidas.)
Coloca la harina en una fuente de hornear a 180º y remueve de cuando en vez con una cuchara de madera cada 7 minutos (durante más o menos 20 minutos pero has de vigilar tu horno). Cuando la harina haya adquirido un color ligeramente tostado puedes retirarla y dejarla enfriar.
Ahora en otra fuente de hornear añade la almendra y las avellanas molidas y repite la operación de tostarlas en el horno. Cuando haya adquirido un tono más oscuro y el rico aroma a tostado nos indicará que están listas para su utilización. Retiramos del horno y dejamos enfriar.
Encendemos el horno a 180º calor arriba y abajo
A continuación y en un cuenco grande, hacemos un volcán con la harina, el azúcar, la almendra y las avellanas molidas, , la pizca de sal y la ralladuras de limón. En el centro agregamos el la manteca de cerdo, amasamos hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados, y mezclamos hasta que consigamos una mezcla homogénea. Dejamos refrigerar media hora.
Estiramos con un rodillo de amasar sobre un tapete de silicona o un papel vegetal y si necesitamos espolvoreamos azúcar glas para evitar que se nos pegue. El grosor es a gusto, los polvorones suelen ser de unos 3 cm de alto, pero a mí me gustan más finitos, así que eso queda a vuestra elección. Usamos un cortador de galletas o un vaso pequeño para marcar los polvorones y los vamos pasando a una fuente de hornear forrada de un papel de hornear dejando una distancia prudencial entre cada uno de unos dos centímentros.
A esta altura tendremos el horno precalentado a 180º e introducimos la bandeja, hornearemos entre 15 y 20 minutos o hasta que los veamos ligeramente dorados.
Retiramos la bandeja del horno, dejamos enfriar antes de desmoldar porque cuando salen del horno están calientes y frágiles y se rompen facilmente.
Cuando enfríen espolvoreamos con azúcar glas, los envolvemos y guardamos en caja hermética hasta consumir..