Lava cuidadosamente los higos, sécalos y retira el pedúnculo. Córtalos por la mitad o en cuartos, sin pelarlos.
Ponlos en una olla de fondo grueso y añade el azúcar y el zumo de limón. Mezcla y deja reposar unos 20 o 30 minutos, si tienes tiempo, para que la fruta comience a soltar su jugo
.Lleva la mezcla a ebullición y, cuando comience a hervir, baja el fuego. Cocina a temperatura media-baja durante unos 40 o 50 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue.
Si deseas aromatizarla con coñac o brandy, añádelo durante los últimos minutos y deja que vuelva a hervir
.Cuando la fruta esté deshecha y la mermelada haya espesado, tritúrala ligeramente con la batidora. Bastarán unas pulsaciones si te gusta encontrar pequeños trozos de higo.
Comprueba el punto poniendo una cucharadita sobre un plato frío. Déjala reposar unos segundos y pasa el dedo por el centro: si el surco se mantiene y la mermelada no vuelve a unirse inmediatamente, está lista. Recuerda que espesará algo más al enfriarse
.Pásala todavía caliente a frascos limpios y esterilizados, dejando el espacio adecuado hasta el borde, y ciérralos.
Envasa siguiendo las indicaciones que puedes leer AQUÍ