Lava bien los limones y córtalos en rodajitas lo más finitas posible.
Coloca las rodajas de limón en una tartera baja o sartén y cubre con agua, lleva a ebullición y escurre. Para bien ser, deberías de repetir este paso otra vez, yo no lo hice.
Ahora vierte el azúcar encima de las rodajas de limón que tenemos en la tartera y cubre con los 600 ml de agua, lleva a ebullición a fuego medio-alto y cuando llegue este punto, baja el fuego y cocina a fuego medio-bajo durante unos 50 o 60 minutos o hasta que esté tiernos y el almíbar esté ya muy espeso.
Coloca las rodajas en un frasco ancho de cristal y cubre con el almíbar.
Refrigera. (Se conserva en la nevera durante meses) pero si haces mucha cantidad y quieres envasarlos al vacío, AQUÍte explico como hacerlo.