Salpimentamos el pollo. Ponemos la olla al fuego con la mantequilla y un chorrito de aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, doramos el pollo unos 3 minutos por cada lado, o hasta que tenga un bonito color. Retiramos a un plato y reservamos.
En la misma olla añadimos los champiñones laminados. Si fuese necesario, agregamos un poco más de aceite. Salpimentamos y cocinamos unos 5 minutos, hasta que comiencen a dorarse.
Incorporamos la cebolla picada y rehogamos hasta que esté tierna. Añadimos el brandy o coñac y dejamos que se evapore el alcohol durante uno o dos minutos.
Agregamos el zumo de limón, la mostaza de Dijon y la salsa Worcestershire. Mezclamos bien e incorporamos el caldo y la nata.
Devolvemos el pollo a la olla, añadimos la guindilla si la utilizamos y rectificamos de sal y pimienta. Cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 30 minutos.
Cuando hayan transcurrido unos 20 minutos, incorporamos los tomates cherry cortados por la mitad y continuamos la cocción durante los 10 minutos restantes.
Comprobamos la textura de la salsa. Si estuviese demasiado líquida, diluimos una cucharadita de maicena en una pequeña cantidad de agua fría y la incorporamos poco a poco. Movemos suavemente la olla y dejamos cocinar un par de minutos, hasta que la salsa espese.
Apagamos el fuego, espolvoreamos con perejil fresco picado y servimos caliente.