El “Pretzel” es un tipo de galleta o bollo horneado y retorcido en forma de lazo. Su origen se encuentra en Alemania, especialmente en Baviera, lugar de su nacimiento. Su nombre proviene de la palabra alemana Breze, derivada del latín bracellus (brazo pequeño). Es un tipo de pan salado que forma parte de la comida típica alemana.
También son muy populares en América del Norte y Australia aunque en versión dulce.
La masa en si no ha resultado complicada ni a priori, ni a posteriori, pero hacer el lazo me parecía una obra de ingeniería, sí, ya sé, soy exagerada. Aparentemente se ven tan fácil, pero tiene truco y he  tenido que ver videos de youtube para aprender de que modo se retorcía el lazo y para que lado había que girarlo. Al final, como todo, es cuestión de práctica.

Si donde vives las harinas no se llaman como indico en la receta puedes ver cual es la equivalente en tu país de residencia, te lo explico AQUÍ.

  • Ingredientes (9 panecillos)
  • Para la Masa
  • – 500 gr. de harina de fuerza
  • – 275 ml. de agua
  • – 30 gr. de manteca de cerdo
  • – 20 gr. de levadura fresca de panadería
  • – 1/2 cucharadita de sal.
  • Para el baño sódico
  • – 1/2 litro de agua
  • – 50 gr. de bicarbonato sódico
  • Para la terminación
  • – 1 yema de huevo + 1 cucharada de agua
  • – Sal en escamas o sal gruesa.
  •  Elaboración 
  • Panificadora
  • – Vuelca la harina con la sal (poca sal porque ya la llevará en el acabado) en la cubeta, añade la levadura desleída en la mitad del agua templada. Calienta un poco (a 40º apróx) el resto del agua y sumerge la manteca de cerdo  e incorporala también a la cubeta. Programa la función “amasar pasta”, en la mía es el número 7 y amasa durante 15 minutos.
  • Manual:
  • Casi lo mismo, pero a mano, pones en un cuenco la harina en forma de volcán y añades el resto de los ingredientes como en la panificadora y amasas hasta obtener una masa homogénea
(Atención: Dependiendo de las harinas (todas no son iguales) a lo mejor necesitas añadir un par de cucharadas más de agua, ya lo vas viendo. La masa no ha de quedar blandita, pero ha de ser manejable.)
  • – Guarda la masa en un recipiente, cúbrelo con film de cocina y resérvalo a resguardo de corrientes (yo, en el interior del microondas) durante una hora o hasta que haya duplicado su volumen.
  • – Recupera la masa y divídela en trozos de más o menos el mismo tamaño, los míos pesaban aproximadamente 80 gr. cada uno, forma bolas, déjalas reposar 10 minutos cubiertas con un paño de cocina.
  • Formado (Yo me guié por un VÍDEO que me pareció bastante explicativo, es algo largo porque el tema del formado de los Pretzel está casi al final, puedes saltarte la primera parte)
  • – Comienza el formado, amasando cada bola de modo que formes un cordón fino de mayor a menor, es decir, han de quedar más gruesos en el centro y más finitos en los extremos.
  • – A medida que los vas haciendo ya los puedes ir pasando a una fuente de hornear cubiertas de papel vegetal.
  • En este momento, ENCIENDE EL HORNO a 220º función VAPOR o con una fuente con agua en la parte baja del horno.
  • – Pon a calentar el agua del baño sódico con el bicarbonato, lleva a ebullición y apaga el fuego. Sumerge  los Pretzel durante unos segundos en la mezcla y vuelve a colocarlos en la fuente de hornear.
  • (Como yo hice este paso en un recipiente pequeño y los fui sumergiendo uno a uno, cuando había repetido la operación 5 veces, volví a calentar el agua, apagué el fuego y continué hasta acabar.)
  • – Pinta los Pretzel con la yema batida con el agua y espolvorea sal en escamas.
  • Opciones: Puedes variarlos y espolvorearles semillas variadas, queso, etc.
  • – Hornea 12 minutos en función VAPOR, abre el horno para que salga el vapor, cambia la función a VENTILADOR y hornea 10 minutos más hasta que observes un color doradito y una corteza crujiente.
  • – Apaga el horno, abre la puerta y déjalos 3-5 minutos más hasta que se enfríen paulatinamente.
  • – Pásalos a una rejilla hasta que se enfríen totalmente.

Finalmente, si lo que se trata es hacer un homenaje a los panes alemanes, decidí seguir hasta el final con una comida típica alemana y como no! acompañada de una riquísima cerveza alemana. Tengo que deciros que hacía años, y no exagero, muchos años que no comía salchichas y  estaban muy buenas.

Espero que os hayan gustado!

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