La harina morena de trigo del  país es una harina sin refinar y su grano se muele en las piedras tradicionales de molinos antiguos que aún se conservan en Galicia. Su color es ligeramente más oscuro y su sabor más fuerte.

Aunque a baja producción (lo artesanal, ya se sabe) en Galicia seguimos teniendo la oportunidad de utilizar harinas de producción artesanal.
Os cuento que hace poco tiempo que he empezado a utilizar estas harinas gallegas, recias, oscuras, sin refinar, todo lo que a priori no me gustaría en otro momento, ahora me parece ¡la bombaza! Ahora estamos en momento “eco”, todo lo queremos lo menos refinado posible, con la menos química en su elaboración ya que nos consta que es lo más sano y la salud, es lo primero.

Por otra parte, es que el sabor, la textura de su miga, esa mezcla caprichosa de cereales que nos proporciona la GRANOLA, me parece impresionante…

Si donde vives las harinas no se llaman como indico en la receta puedes ver cual es la equivalente en tu país de residencia, te lo explico AQUÍ.

Ingredientes (Molde rectangular de 32 cm)

– 200 gr. de harina del país. (molienda tradicional)

– 100 gr. de salvado de avena fino (cultivo biológico)

– 220 gr. de harina de centeno gallego (molienda tradicional)

– 80 gr. de Granola (la compré aquí.) (en la masa utilizaremos 50 gr. y el resto para el acabado superior)

– 40 gr. de miel

– 250 ml. de leche templada

– 200 ml. de agua templada.

– 10 gr. de sal.

– 15 gr. de levadura fresca de panadería (o un sobre de levadura seca)

– 30 gr. de mantequilla derretida (fría).

Aviso: Se puede hacer en la panificadora, en la Thermomix, en la KA y en todos los robots amasadoras que tengáis, pero yo he decidido emular a mi abuela, ya que la harina que utilicé proviene de una aldea gallega próxima a donde nació y la recuerdo amasando pan detrás de una gran mesa de madera, a ello me puse..

Y realmente, os invito a amasar a mano,  nos asustan diciendo que es dificilísimo, pero aquí, lo único molesto, es que el engrudo inicial se pega un poco a las manos, pero vamos a ser sinceros, eso no es un problema que el agua no solucione ¿o no?

Elaboración (manual)
– Medimos el agua, la miel  y la leche, las templamos y reservamos.
– Ponemos en un cuenco grande todas las harinas con la sal,  hacemos un hueco en el centro y vertemos de golpe la mitad de la mezcla agua-leche y dejamos a un lado el resto.
(Inciso: estas harinas tienen una absorción tremenda, olvídate de otras cantidades referenciales, aquí las fórmulas saltan por los aires, son harinas sin refinar que necesitan mucha agua)
Comenzamos con una mano a mezclar la harina con el agua-leche, vamos añadiendo según nos haga falta (yo tuve que añadirla toda) y finalmente cuando ya tengamos una bola de masa, la volcamos sobre la superficie de trabajo. Reposo de 10 minutos.
–  Amasamos ligeramente, aplanamos la masa en forma de rectángulo, espolvoremamos por encima la levadura fresca de panadería, mojamos las manos bajo el grifo y las sacudimos encima de la levadura, acariciamos suavemente la levadura y las gotitas de agua sobre la superficie de la masa y comenzamos el plegado y el amasado. Reposo 10 minutos.
– Amasamos ligeramente, aplanamos la masa en forma de rectángulo, y vertemos la mantequilla derretida, en este momento, apretujamos la masa con las dos manos para que se absorba la materia grasa, no os preocupéis, lo hará enseguida, amasamos 2 o 3 minutos hasta que la masa vuelva a ser homogénea y aplastamos nuevamente en rectángulo para espolvorear parte de la Granola, plegamos en 4, y repartimos el resto de la mezcla de cereales, repetimos plegado y dejamos reposar en un cuenco cubierto con papel film aceitado durante una hora.
– Recuperamos la masa, boleamos ligeramente, formamos el pan y lo colocamos en el molde aceitado. Tapamos con papel film aceitado y dejamos levar entre 30 y 40 minutos.
– Encendemos el horno a 210º en función VAPOR o con una fuente con agua en la parte baja del horno.
– Una vez el pan ha terminado su último reposo, pincelamos la superficie ligeramente con agua y espolvoreamos el resto de Granola que habíamos guardado para este fin.
– Horneamos durante 15 minutos y bajamos la temperatura a 190º y también cambiamos la función vapor por función ventilador y horneamos entre 25 y 35 minutos más. Controla que el pan quede doradito.
– Cuando haya terminado el horneado, abrimos un poco la puerta del horno y dejamos que el calor vaya disminuyendo poco a poco. Diez minutos después, desmoldamos y enfriamos sobre una rejilla.

Servimos cortado en rebanadas, yo lo corto con el cuchillo eléctrico es mucho más fácil y práctico.

Resulta un pan delicioso para sandwichs o para desgustar  en desayunos con mantequilla, aceite o mermelada. Es tan rico, que incluso si no quieres pasar el trabajo de tostarlo, lo disfrutarás igualmente.
Lo suelo cortar fino y congelarlo, cada mañana, antes de nada, retiro del congelador una rebanada y mientras se hace el café, ya está para el consumo, no olvidéis que son rebanadas muy finas. Y si la pones en el tostador directamente del congelador, ya no tienes que esperar ni segundos, sale perfecta.
No es un pan “bonito” en cuanto a que su miga es compacta, no olvidéis que lleva harinas densas y pesadas, harinas sin refinar que son más ricas, más sanas pero menos ligeras.
Espero que disfrutéis del día y de este delicioso pan casero.

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