Los ajos confitados en aceite son uno de esos básicos que conviene tener preparados para enriquecer multitud de recetas. Al cocinarse lentamente, pierden la intensidad del ajo crudo, quedan muy tiernos y se pueden aplastar fácilmente con un tenedor.
Puedes utilizarlos para untar sobre una tostada, preparar una mayonesa, añadir a una crema de verduras, condimentar una masa de pizza, completar el relleno de una empanada o incorporarlos a guisos y salsas. Además, el aceite empleado en el confitado queda aromatizado y se puede aprovechar en muchas otras elaboraciones.
La receta es muy sencilla, pero resulta fundamental controlar la temperatura durante la cocción y respetar unas normas de conservación adecuadas. En esta receta te explico cómo prepararlos y cómo guardarlos de forma segura.
¿Qué significa confitar?
Confitar consiste en cocinar lentamente un alimento sumergido en una grasa y a una temperatura moderada. En esta receta utilizamos aceite de oliva virgen extra y mantenemos una cocción suave para que los ajos se vuelvan tiernos sin freírse ni dorarse.
La temperatura ideal del aceite para confitar ajos está entre 60 °C y 90 °C (o máximo hasta los 90-100 °C)
¿Para qué usaremos los ajos confitados?
Los podremos usar para aderezar una mayonesa, untar una tostada, enriquecer un pastel salado, la masa de nuestra pizza favorita, el relleno de una empanada, nuestra hamburguesa perfecta, añadir un diente a nuestra crema de verduras favoritas.
También quedan muy bien extendidos sobre una tostada, añadidos a una masa de pizza o empanada, mezclados con mantequilla o utilizados para condimentar carnes, pescados y verduras.
Cuando empecemos a usar los ajos confitados se nos ocurrirán un millón de ideas en que usarlas.

Ajos confitados en aceite: receta fácil y cómo conservarlos de forma segura
Ingredientes
- 5 cabezas de ajos
- aceite de oliva virgen extra
- Alguna hoja de laurel opcional
- Granos de pimienta negra o roja
- 2 guindillas opcional
- Una pizca de sal
- Romero, tomillo u orégano, opcional
Elaboración paso a paso
- Separamos los dientes de ajo, los pelamos y comprobamos que estén en buen estado.
- Ponemos los ajos en un cazo de tamaño ajustado y añadimos las hierbas aromáticas, los granos de pimienta, las guindillas y una pizca de sal.
- Cubrimos completamente los ajos con aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio hasta que el aceite tome temperatura.
- Antes de que el aceite llegue a hervir o los ajos comiencen a freírse, bajamos el fuego. Cocinamos durante unos 35 minutos a temperatura muy suave, procurando que apenas aparezcan pequeñas burbujas. Si utilizamos termómetro, podemos mantener el aceite aproximadamente entre 80 y 90 °C.
- Comprobamos el punto pinchando un ajo con la punta de un cuchillo: debe estar muy tierno, pero conservar su forma y no haberse dorado.
- Retiramos el cazo del fuego y dejamos que los ajos pierdan temperatura. Los pasamos a recipientes limpios, los cubrimos completamente con el aceite y los guardamos inmediatamente en la nevera.
- Conservamos los ajos confitados en la nevera, a 4 °C o menos, y los consumimos en un máximo de 8 o 10 días. Si queremos guardarlos durante más tiempo, los congelamos en pequeñas porciones junto con un poco de aceite.
Frabiconsejos
Al tratarse de una elaboración casera de ajo conservado en aceite, deben mantenerse siempre en la nevera, a 4 °C o menos, y consumirse en un máximo de ocho días. No conviene prolongar este tiempo, aunque su aspecto y su olor parezcan normales. ¿Puedo conservarlos durante varios meses?
Sí, pero deben congelarse. Podemos repartir los ajos y parte del aceite en recipientes pequeños o en una cubitera, congelarlos y retirar únicamente la cantidad que necesitemos. Una vez descongelados, los guardamos en la nevera y los consumimos cuanto antes. ¿Se pueden dejar a temperatura ambiente?
No. Los ajos cubiertos de aceite deben permanecer siempre refrigerados o congelados. Tampoco debemos dejarlos durante horas sobre la encimera. ¿Es necesario envasarlos al vacío?
No. El envasado al vacío no convierte esta preparación en una conserva segura ni permite guardarla durante meses. La falta de oxígeno es precisamente una de las condiciones que favorecen el riesgo asociado al ajo en aceite. ¿Por qué se solidifica el aceite en la nevera?
El aceite de oliva puede volverse espeso o solidificarse parcialmente con el frío. Es completamente normal y recuperará su textura habitual al templarse. Retiraremos únicamente la porción que vayamos a utilizar y mantendremos el resto refrigerado. ¿Qué aceite conviene utilizar?
Un aceite de oliva virgen extra de intensidad suave permite que el ajo y las hierbas mantengan el protagonismo. La cantidad dependerá del recipiente: los ajos deben quedar completamente cubiertos durante la cocción. ¿Cómo sé que están hechos?
Deben poder atravesarse fácilmente con la punta de un cuchillo y quedar cremosos al aplastarlos, pero sin dorarse. Si comienzan a freírse, el aceite está demasiado caliente. ¿Puedo prepararlos sin hierbas ni guindilla?
Por supuesto. Los únicos ingredientes imprescindibles son los ajos y el aceite. El laurel, la pimienta, las hierbas y la guindilla pueden adaptarse al gusto de cada casa.
¿Qué hacemos con el aceite del confitado?
El aceite del confitado se puede utilizar para aliñar ensaladas, condimentar verduras, preparar una tostada, cocinar pasta o enriquecer salsas y guisos. Como ha estado en contacto con los ajos, debemos aplicarle las mismas normas de conservación: mantenerlo en la nevera y consumirlo en un máximo de cuatro días o congelarlo en pequeñas porciones.¿Qué hacemos con el aceite sobrante del confitado?
Maravillas!! Una buena parte del aceite del confitado lo utilizaremos para cubrir los ajos que guardaremos en frascos, pero seguro que sobra y podrás ser la persona más feliz del mundo con este lujazo de aceite tan aromatizado. Guárdalo en una botellita con tapa en la nevera, adereza tus ensaladas, pasta, verduras, tostas y disfruta de un auténtico aceite de AJOS CONFITADOS en cualquier momento.
Estos ajos confitados en aceite son un recurso estupendo para tener pequeñas porciones preparadas y dar un toque especial a muchas recetas. Su elaboración apenas requiere trabajo, aunque debemos prestar atención a la temperatura y, especialmente, a su conservación. Anímate a prepararlos y cuéntame en qué receta los has utilizado.
Espero que te animes a hacer esta receta de AJOS CONFITADOS. MUY FÁCIL y que me cuentes si te ha gustado tanto como a mí.
¡A disfrutar!




Jacinto
Los vamos a hacer mañana, nos ha encantado la receta. gracias
Angelines Lopez Alba
Buenas tardes Fabrisa, que receta más estupenda, tenía ganas de hacerlo, mira por donde la acabo de ver, me podrías decir si la
puedo hacer en Thermomix , para controlar mejor la temperatura?
Muchas gracias por todo, un saludo!
Isabel
Uff que receta mas buena, la guindilla se le echa al bote una vez confitados o mientras se confitan, gracias y un saludo
Iñaki
Con todo cariño, de un seguidor de tus recetas. Yo agradeceria que ciertos anuncios no se entremezclaran con tus estupendas recetas. Saludos.
frabisa
Buenos días, Iñaki. Muchas gracias por la visita y también por el comentario. Mi blog se sustenta de publicidad, gracias a esa publicidad puedo ofrecer a mis lectores mis recetas grátis. El mundo está lleno de publicidad en televisión, en vallas publicitarias, en revistas, periódicos, mi página no es una excepción, hay que compensar la cantidad de impuestos que pagamos . Gracias por entenderlo. un saludo
Concepcion Alvariño
Frabisa , si en lugar de aceite d oliva usas aceite de girasol no se solidifica en la nevera, yo guardo así los ajos pelados sin confitar y cortados para conservarlos
frabisa
Hola, Concepción. Me gusta mucho el aceite de girasol y lo uso bastante, sin embargo esta conserva me encanta en aceite de oliva porque del resultado de confitarse con el ajo sale un aceite aromático, delicioso y lleno de sabor que utilizo para un montón de cosas como cuento en la receta. Respecto a lo de solidificarse no ocurre con todos los aceites y aún ocurriendo, no es nada malo, es lo que quiero hacer entender, que no es que se haya estropeado, es una reacción química al frío que no tiene ninguna importancia