Pan de molde de calabacín: una miga tierna y jugosa

El calabacín es el ingrediente que aporta a este pan una humedad especial y ayuda a conseguir una miga muy tierna. Su sabor apenas se percibe, por lo que el resultado es un pan suave, equilibrado y muy versátil.

La combinación de harina de trigo, harina integral y queso parmesano le proporciona sabor sin restarle ligereza. Además, las semillas de la superficie añaden un agradable punto crujiente que contrasta con la suavidad del interior.

Este pan de molde de calabacín es estupendo para desayunos y meriendas, para preparar bocadillos o simplemente para disfrutar tostado con un poco de aceite de oliva, mantequilla o mermelada.

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Pan de molde de calabacín: saludable, tierno y fácil de preparar

Frabisa
Un pan de molde casero elaborado con calabacín, harina integral y queso parmesano, con una miga tierna y jugosa. Su sabor es suave y resulta perfecto para preparar tostadas, bocadillos o acompañar tanto propuestas dulces como saladas.
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Plato Acompañamiento, pan, pan casero
Cocina cocina panadera

Ingredientes
  

  • 350 g harina del país (trigo gallego) o harina panificable o harina de fuerza
  • 150 g harina integral
  • 1 de calabacin rallado y escurrido (300 g de calabacin sin rallar)
  • 180 ml de agua
  • 50 ml leche tibia
  • 10 g de sal
  • 25 g de queso parmesano o similar
  • 50 g de aceite de oliva virgen extra
  • 12 g de levadura fresca (o 4 g de levadura seca)
  • 20 g de semillas variadas para la terminación

Elaboración paso a paso
 

  • Lava el calabacín, rállalo sobre un paño fino de algodón y apriétalo bien para eliminar la mayor cantidad posible de agua. Reserva.
  • Pon la levadura en una taza, añade la leche tibia y remueve hasta que se disuelva.
  • Vierte en un bol las dos harinas, el calabacín rallado y escurrido, el queso parmesano, la sal, la leche con la levadura, el aceite y el agua. Mezcla hasta integrar todos los ingredientes y amasa hasta obtener una masa homogénea.
  • Forma una bola, ponla en un bol, cubre con un paño o film y deja fermentar en un lugar templado hasta que duplique su volumen. En mi caso necesitó aproximadamente dos horas.
  • Terminada la primera fermentación, espolvorea ligeramente la mesa con harina y vuelca la masa. Desgasifica con suavidad, forma un rectángulo y enróllalo sobre sí mismo.
  • Coloca la masa en el molde, píntala con un poco de agua y reparte las semillas por la superficie. Cubre y deja fermentar unos 40 minutos o hasta que haya aumentado visiblemente de volumen.
  • Hornea en el horno precalentado a 180 °C, con calor arriba y abajo, durante aproximadamente 55 o 60 minutos.
  • Finalizado el horneado, deja reposar el pan dentro del molde durante 10 minutos. Después, desmóldalo y pásalo a una rejilla hasta que se enfríe por completo.
  • Una vez frío, córtalo en rebanadas y sírvelo a tu gusto.

Frabiconsejos

  • Escurre muy bien el calabacín. La cantidad de agua que contiene puede variar y afectar a la consistencia de la masa.
  • No añadas toda el agua de golpe. Reserva una pequeña cantidad e incorpórala únicamente si la masa la necesita.
  • Cada harina absorbe los líquidos de manera diferente. Si la masa quedase demasiado seca, añade una o dos cucharadas más de agua; si estuviera excesivamente húmeda, evita agregar harina sin darle antes unos minutos de amasado.
  • La leche debe estar tibia, nunca caliente, para no perjudicar la acción de la levadura.
  • Los tiempos de fermentación son orientativos y dependerán de la temperatura de la cocina. Es mejor observar el volumen de la masa que guiarse únicamente por el reloj.
  • Si la superficie se dora demasiado durante el horneado, cúbrela con papel de aluminio y continúa la cocción.
  • Espera a que el pan esté completamente frío antes de cortarlo para que la miga termine de asentarse.
  • Puedes congelarlo ya cortado en rebanadas. Así podrás retirar solamente las que necesites y tostarlas directamente.

Es increíble que este pan que no tiene ningún sabor especial, lleve calabacín.

Resulta sorprendente comprobar cómo el calabacín puede aportar tanta ternura y jugosidad sin dejar un sabor vegetal marcado. Este pan de molde casero se conserva tierno, admite acompañamientos dulces y salados y queda especialmente rico ligeramente tostado. Una receta sencilla y diferente para incorporar a nuestros desayunos, meriendas y bocadillos.

¡A disfrutar!

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