Cuando pienso en la salsa de la Nonna, pienso en este pollo a la italiana. Se dora primero para que coja color y después se cocina a fuego suave en una salsa de tomate, vino blanco y tomates secos. Al final entran la nata y el parmesano, y la salsa queda cremosa, con mucho sabor, y los muslos, tiernos y jugosos.

Me encanta llevarlo a la mesa en una fuente, con albahaca fresca por encima, y acompañarlo de algo sencillo: arroz blanco, puré de patatas o unas patatas fritas. Es de esas recetas que apetece poner en el centro para que cada uno se sirva a su gusto y, sobre todo, mojar en la salsa.

Todo empieza con un adobo aromático que le da mucho sabor a la carne. Después llega la salsa, que es la que manda: tomate, tomates secos y vino blanco, redondeados con parmesano y nata para que quede cremosa y llena de sabor. Al final, un poco de albahaca fresca y chile rojo, que aportan frescura y un puntito picante.

Es un plato muy agradecido: puedes servirlo con pasta, arroz o pan rústico para no dejar ni una gota de salsa. Vale igual para una cena especial que para darte un capricho cualquier día, sin complicarte. Y tiene ese aire de cocina italiana que tanto gusta.

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pollo en salsa italiana

Pollo a la Italiana con salsa de la Nonna

Frabisa
El Pollo a la Italiana con salsa de la Nonna es una receta irresistible que combina sabores intensos y aromas mediterráneos en un solo plato. Con una mezcla equilibrada de especias y una salsa cremosa llena de matices, esta preparación eleva el pollo deshuesado a otro nivel, logrando una textura jugosa y un sabor profundo que conquista el paladar.
 
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Plato comida de celebración, comida de cocina diaria, comida de domingo
Cocina cocida mediterránea
Raciones 6

UTENSILIOS

  • 1 olla de acero inox de 28 cm ver modelo AQUÍ
  • 1 tapa para la olla ver modelo AQUÍ

Ingredientes
  

  • 1.400 kg de muslos de pollo deshuesados

adobo de pollo

  • 2 cdtas de pimentón dulce
  • 2 cdta de ajo en polvo
  • aceite de oliva

para la salsa

  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 3 cdtas de tomate concentrado
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 cdta de chile rojo o cayena
  • 2 tomates pera rallados
  • 10 tomates secos en aceite de oliva
  • 150 g de queso parmesano o galmesano
  • 300 g de caldo de pollo
  • 200 ml de nata para cocinar (de origen vegetal o animal)
  • albahaca picadita, sal, pimienta negra

Elaboración paso a paso
 

  • Ponemos los muslos de pollo en una fuente y los sazonamos con sal, pimentón dulce y ajo en polvo. Añadimos un chorrito de aceite de oliva, mezclamos bien para impregnarlos por todas partes y dejamos reposar al menos 20 minutos.
  • Calentamos un poco de aceite en una olla amplia y doramos el pollo por ambos lados. Lo retiramos a una fuente y lo reservamos.
  • En la misma olla, añadimos un poco más de aceite si hace falta y rehogamos la cebolla y los ajos bien picados hasta que se ablanden. Vertemos el vino blanco y dejamos que reduzca.
  • Incorporamos el tomate concentrado, los tomates pera rallados, el chile o la cayena y el caldo de pollo. Mezclamos, tapamos la olla y cocinamos durante 15 minutos.
  • Trituramos la salsa y la devolvemos a la olla. Añadimos la nata y los tomates secos picados; mezclamos e incorporamos de nuevo el pollo, junto con los jugos que haya soltado en la fuente. Tapamos y cocinamos a fuego suave durante 30 minutos.
  • Damos la vuelta a los trozos de pollo, añadimos el queso rallado y removemos la salsa con cuidado. Tapamos y cocinamos 10 minutos más. Después destapamos y dejamos cocinar otros 10 minutos, o hasta que la salsa tenga el espesor que nos guste. Comprobamos el punto de sal.
  • Apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir. Podemos acompañarlo con patatas fritas, arroz blanco o puré de patatas.

Frabiconsejos

  • Los tomates secos y el parmesano aportan bastante sabor: prueba la salsa antes de añadir más sal al final.
  • Si la salsa espesa demasiado durante la cocción, añade un poco de caldo de pollo y remueve con suavidad.
  • Puedes prepararlo con antelación y calentarlo a fuego suave antes de servir. Si queda salsa, guárdala: está buenísima con pasta o arroz.
  •  

Anímate a probarlo, porque es más fácil de lo que parece: unos muslos bien dorados, una salsa que se hace prácticamente sola y un resultado que siempre triunfa. Ponlo en el centro de la mesa, deja el pan a mano y ya me contarás qué tal. ¡Buen provecho!

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  1. 5 stars
    Una receta que se ve estupenda y adaptada a todos los bolsillos, lo haré el domingo, Frabi que vienen mis suegros y estoy segura que les va a gustar. un millón de gracias

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